viernes, 6 de enero de 2017

Capullo

Estaba entre los tallos del romero que desprendí,
como la misma envoltura de la que brota una flor.
Vacía la casa de seda
único rastro de la transformación,
una placenta que será devuelta a la tierra
dorada y luminosa.
Fue una crisálida que no vimos.
El capullo cuida el nacimiento,
la oruga va a ser mariposa
y para eso se retira del mundo.
Quise crear para ella la misma casa de seda
cuando vi sus ojos despedirse.
Quise pedirle que recuerde ese punto del pasaje.
Abuela, morir a tus años puede ser hermoso.
Morir no siempre es desaparecer.


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Carta


No se qué voy a decirte en la próxima carta que te escriba.
Algo del verano,
de las olas quebradas en la orilla,
sacando el jugo de la sal por todos lados.
Algo de los gritos que ahogo bajo el agua
dejando que la sal me queme un poco la vista.
No se si sabés, tu papá me dijo
que van a venir hasta este océano,
a tirar parte de tus cenizas acá.
Yo voy a estar ahí, le dije.
Pero no se que voy a decirte entonces.
Voy a querer mostrarte el rugoso de mis manos que no van a tocarte
o la agudeza de mi piel roja de sol.
No se qué voy a decirte cuando el agua
tan sin fin,
te lleve adentro.
Cuando las olas rompan, sigan rompiendo
y no se vea ni siquiera ese polvo seco que dejó el fuego.
Voy a querer quedarme muda
y vos vas a ser de sal,
blanca como la nieve que no conozco,
o como las gaviotas
que se juntan a la hora más linda de la tarde
a buscar su alimento.
Pero no,
amar es otra cosa.
Nada de esto tiene que ver con despedirte.
A veces creo que si fuéramos sabias como los peces,
así de desprendidas,
con ese corazón que no abandona el agua,
así de posible sería morir.



domingo, 4 de diciembre de 2016

Declaración

Voy a decirte
calma,
no mires más ese lado del cielo
no olvides lo que intuyas
no te esfuerces,
la vida se parece a una ola gigante
que rompe contra la orilla,
el agua forma en las piedras
marcas primitivas que desconocemos.
Voy a decirte
ahora,
los pájaros que suenan son tuyos.
Las flores de la casa
la tibieza de tus manos
el aire viejo que dejaste.
Voy a decirte,
todas las veces que sea necesario
no le debes nada a nadie
no importa la herida.
Ya no duele.

 

domingo, 20 de noviembre de 2016

Herida

Con la herida abierta,
me dijo.
No fue una noche llena de luces,
tampoco la vez que vi los pájaros
acercarse al suelo
piar tan fuerte,
y no grité.
Fue la vez que dije no quiero.
Fue una tropa de caballos salvajes
atravesando su cuerpo
hasta llegar al mío.
El corazón me daba golpes en el pecho.
Así,
como cuando él
venía para decirme que yo lo lastimaba.
Ser la culpable era una sentencia
y yo lo sabía.
Nunca preguntaron por mi herida.
Ahora puedo dejarla al descubierto
sin más refugio que el sol
para secar lo que duela.
Puedo vivir con la herida
en la punta de la mano
pero nunca como un arma.
El mal no es real,
quise decirle.
El mal es una confusión,  pensé.
La herida me hizo huir,
no olvidar
para qué vivo.




jueves, 10 de noviembre de 2016

Adonde haya un río

Supe de cosas que iba a querer hacer sola.
Presenciar la noche y su luz apagada
huir de las estrellas
palpar la textura de los bichos muertos
tocar el agua cuando hierve
dorarme la piel al sol
como si fuera el cuero
de los animales del desierto,
entibiar la leche de un hijo
salir corriendo sin rumbo
adorar mi desnudez
subirme al auto y darle arranque,
llevarme adonde haya un río.
Detenerme en la oscuridad
no ver nada por un rato,
amamantar
llorar con volumen alto
hasta quedarme sin escucha.
Soltar la mano de mamá
salir sin heridas
sangrar sin cicatriz.
Supe que no habría nadie más
que este corazón mío que late
y mi silencio para oírlo quedarse
cerca,
como un maullido
como una luz que no encandila.



viernes, 4 de noviembre de 2016

Miedo

Puede ser que ahora mismo nadie venga.
Nadie irrumpa en la casa,
nadie corte el filo del alambre
salte el barro crecido
rompa el tronco de los árboles
o enfrente los ladridos de mi perra.
Puede ser que ahora mismo
me adueñe de la tarde
creyendo que el cielo
alumbra para mi.
Y que nadie venga.
Puede ser que deba quedarme
en esta quietud amable
que me pide por favor
no te vayas.
Puede ser que la muerte mienta.
Apuro la vista sobre las flores
antes de que caiga la luz.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

Faro

A Julián

Estás de  pie. 
Firme junto al suelo
abrís tus manos
chiquitas 
recién desprendidas.
Un intento de tocar del todo
al aire
para llegar
a ese tumulto hermoso
que arma la luz 
con lo invisible.
Un pasadizo secreto
en ese halo blanco y amarillo
que sale disparado por la ventana.
El aire con el sol
tiene un cuerpo,
te veo estirar los dedos
para alcanzarlo. 
La materia está por aparecer.
Quiero volver
a ese estado
en el que nada nos detiene
si vamos hacia la luz.