jueves, 30 de noviembre de 2017

Personas que no son yo

Ella hizo de cuenta que se enamoraba,
hizo de cuenta que no dolía.
Él también.
Era más fácil,
que detenerse a verla dormir
tapada hasta la cabeza,
verla poner una frazada más.
Verla cerrar las piernas.
Era más fácil que escucharla
escapar por el monte,
ese ruido entre los pastos,
sigilosa y no.
Era más fácil que verla bailar
despavorida,
casi volando, sola
en el medio del patio.
Ella se enamoró, él dijo que también.
Quise decirle que no lo haga,
pero ella no pudo hablar por mí,
pero él no pudo más que desaparecer.
Él hizo de cuenta
que no iba a enamorarse.
Él no pudo tener sexo,
él no lloró,
nunca lloró,
ella no sintió placer,
ella perdió un hijo, él también.
Ellos tienen menos de veinte años
y calientan la leche de su hijo
en el bar frente al cine.
Ellos van a dormir en la calle.
No puedo enamorarme
pero quiero ser padre, dijo él.
No quiero ser padre
pero te amo, dijo.
Lo que quiero decirte, amiga,
y lo digo para decírmelo,
podría volver a pasar.
Aunque ahora haga de cuenta
que amo a él
que duerme conmigo dos días en la semana.
Aunque haga de cuenta
que podría no amar al él
con el que hablo varias veces al día.
Aunque haga de cuenta que no espero nada,
aunque crea que un río abierto
puede llevarse todo.
Aunque incluso haga de cuenta
que ya no espero nada de nadie.
¿El amor no es eso?
Ahora pienso,
pude haberle dicho, no lo hagas,
no me ames, mejor desaparecé
ahora,
no lo intentes.
No compres esa taza para mí,
no me hagas el desayuno a la mañana
no saques moras del árbol para dármelas,
violetas y jugosas,
no uses la palabra siempre,
no lo hagas.
No manejes horas por la autopista sin hablar
mientras ella,
llora en el asiento del acompañante.
No te quedes en silencio
mientras ella,
pega gritos al cielo, pide que algo
que alguien,
devuelva una cura.
Podríamos estar muriendo,
sí, pero podríamos olvidarlo.
Nos reímos en la escena de la película
cuando él anticipa,
no te enamores.
Al salir del cine la pareja de menos de veinte años
que calentó la leche para su hijo,
está haciendo el amor bajo una frazada roja.
El cielo enorme de la ciudad es todo suyo. Es su casa.
Ellos tienen un cielo rojo y negro.
Y yo que pensaba que podíamos no perdernos.
No sé cuántas veces
te vi entrar al mar
hasta que el agua te escondía.
No sé cuántas veces pensé en dejarte ir.
No me había dado cuenta,
hasta que vino la primera mañana,
la mañana después de que él dijera,
nos separamos.
Como en la película, como ella,
me acerco para alejarme,
me acerco ahora, lo abrazo,
me aferro.
No vamos a volver a vernos.
No van a volver a verse.
Pero si ocurriera,
miento. Miento
cuando le digo a mi amiga
que no volvería a besarlo.
Pero no es amor,
ella hace de cuenta que no ama
y él también.


martes, 7 de noviembre de 2017

Lo que importa

Las partes de la vida que recuerdo,
el puente, su altura, las vías del tren,
el tren que ya no pasa,
un río fino de agua,
pantalón muy corto, musculosa,
otra vez verano,
mis amigas y yo
somos felices,
no hemos perdido nada.
No sabemos, de hecho, qué es la pérdida.
Lo que recuerdo,
las piernas al sol, el aire caliente
el pelo suelto, el cielo.
Lo que recuerdo,
las partes de la vida que recuerdo,
la espera no existe. Todo es presente
y corro en la playa,
lo único que me detiene es el mar
el reflejo del sol que me enceguece.
Estoy en el agua,
nado de espaldas,
miro el cielo del mar,
que es un cielo mayor, un cielo madre.
Lo que recuerdo,
estoy en el agua, miro el cielo
desde la pileta del club.
El agua siempre es nítida.
Lo que recuerdo,
lo que más importa,
el tiempo en el que aun no sé
el nombre de las cosas.


miércoles, 6 de septiembre de 2017

Notas de un paisaje (fragmentos)

I

Hay una casa en medio del bosque con un muelle sobre el lago y una ventana desde donde mirar las montañas y la nieve. Ahí también escribo.


Esta mañana bajó conmigo hasta el muelle el perro de la casa, Cupa (podría decirle también Cuba, pienso), le tomé el hocico, lo miré a los ojos, me miró a los ojos. Ninguno habló. Había nieve sobre las maderas y los dos oímos ese ruido de la escarcha quebrándose. Nos quedamos un rato mirando la laguna y el cielo en el agua como un espejo. Podría creer que los dos veíamos lo mismo.

II


Agosto 1, Día 1, Bariloche.

Esta es la casa donde me quedo. Laguna El trébol, kilómetro 18, Bariloche. Esta es la geografía.
En la habitación de Maia hay una repisa con sus libros. Arriba unas fotos enganchadas.
El gancho sostiene un papelito de esos que vienen en las galletas de la fortuna. Defiende tu reputación, dice. El gancho también sostiene unas fotos, su papá y su mamá. Lo sé porque cada uno lleva un parecido con ella inconfundible.


VII

Reviso mis notas, casi todas son escritas por la mañana. Son de los últimos dos meses, creo.
Leo:
12 de junio:
Me gusta escribir a mano, es como volver a mirar una caligrafía que a veces olvido. Mi letra manuscrita se parece a la de mamá.

13 de junio:
Cada vez que escribo un poema me siento más viva.
No hay forma de no salir fuerte de esto.

14 de junio:
I have been to hell and back, and let me tell you it was wonderful, Louise Bourgeois.

15 de junio:
Creo en lo que todavía no es porque así creo en lo que es.

17 de junio:
La luz sobre las cosas.

20 de junio:
Pienso en M., amo a esa perra, y quizás ella me ame a mí.

23 de junio:
Idea Vilariño: este cuaderno es lo único que me lleva a mí misma.

10 de julio:
Veo pasar los pájaros en el cielo, los veo decidir el rumbo.

21 de julio:
Escribo para ir con cuidado.

XI

4 de agosto. Día 4

Dormí bien, de corrido toda la noche. Desperté temprano y el sol no había salido.
Lo veo ahora alumbrar los pinos del otro lado de la laguna.
Sigo leyendo a Bishop. Las cartas que le escribo se van haciendo poemas.
Anoto: la precisión es deber del poeta.
¿Dónde está el color cuando aparece? Cuando se muestra bajo la escarcha o a través de ella,
¿es blanco? ¿Es blanca la escarcha sobre la laguna? ¿Qué puedo hacer con este paisaje?

Mediodía:
Lectura: Diario de un libro de Alberto Girri.
El diario de Girri comienza un día 4, escribir, anota. Escribo, anoto.
Anoto del diario de Girri:
Lunes 18: nuestra vida más instintiva tiene intolerancia al secreto.
Escribo poemas para salir de mi propio secreto.

Sigo en diálogo con Girri:
Jueves 21: Solo cuando decimos que todo es incomprensible nos acercamos a la comprensión.
Anoto: la poesía es materia de creencia. Estoy pensando otra vez en la fe.


XVI

9 de agosto. 2017

Anoto: La felicidad que me da ver el lago cuando sale la luz. Extraño a M. o a su gesto desenfrenado de amor. Los perros de la casa me la recuerdan.
Los perros corren libres. Si ellos corren libres ¿por qué nosotros no?

True love needs no company, dice Bob Dylan en If dogs run free. Me parece una gran definición del amor.






viernes, 4 de agosto de 2017

El trébol

Esta mañana cuando bajé hasta el muelle
para ver la laguna
le vi una capa de escarcha
que la cubría,
casi en su totalidad.
El sol no alcanza a entibiar el agua
que se heló durante la noche,
además es muy temprano todavía
y el paisaje parece transparente
incluso sin contorno, debe ser efecto de la niebla
¿donde está el color?
Podría ser plata,
lo que se muestra bajo la escarcha o a través de ella,
¿es blanco?
¿es blanca la escarcha sobre la laguna?
El agua no tiene tonos, matices,
es del color de su reflejo.
La laguna toma el azul incipiente del cielo
el verde de los pinos, el rojo otoñal de los juncos.
¿Es diáfana esta mañana?
La luz podría ser verde, se empareja con la vegetación.
El agua, un prisma de pequeños cristales de hielo
y todo absolutamente quieto.
¿Qué puedo hacer con este paisaje?
Estoy tratando de nombrarlo
como si pudiera,
como si fueras a pedirme que hable
que te diga algo de la casa  
del bosque alrededor
de la noche, el cielo negro atrás
las montañas
la nieve que resplandece.
¿Qué hay acá que me nombre?
Adoro, la calma de este paisaje inmóvil.
La escarcha,
sus cristales partidos, uno al lado del otro
deben reflejar al cielo su color.
¿Es color plata entonces? ¿es de color la luz?
Allá, los pinos parecen más verdes.
Y no vi las montañas,
estaban ocultas en la niebla.
Las olvidé hasta que aparecieron.
Ahora el sol las mueve,
ahora las cosas son más nítidas.
Las veo asomar de a poco.
Quiero contarte el modo en que la laguna
refleja exacto lo que la rodea.
Los juncos, la nieve
que sobrevive en la madera del muelle
en el pasto, en las raíces de los arrayanes
la hiedra sobre el pino más alto frente a la casa.
Si vieras ahora,
si vieras, dos patos llegaron,
quiebran la escarcha, su naturalidad
me hace admirarlos.
Admiro sus alas, vuelan tan livianos.
Ahora que el agua también se mueve
pienso en los espejismos
que creemos ver a lo lejos, en la ruta
durante el verano.
Esas lagunas, ¿no son también reales?
Esto es real, digo.
Te estoy hablando, es un pedido secreto
¿podría alguna vez,
volver al esplendor que vi esa mañana?
Era parecido al lago,
la escarcha, su frío,
titilaba como estrellas
y me recuerdan, ahora
mi propia tibieza.




domingo, 30 de julio de 2017

No sé si te dije


Hay algo que no se pierde.
No sé si te dije,
pero el otro día, mientras ella
caminaba por la vereda
por primera vez con nieve para nosotras,
le vi el paso, igual,
como si llevara tus pies, mamá.
Debe ser por eso que a veces tengo tanto miedo.
Pero hay algo que no se pierde, me digo,
recuerdo, creo,
puedo conquistar el cielo.
Quiero creer que ese resto de aire
que dejo salir cuando estoy riendo
como si fuera un pequeño grito, es una marca del goce,
un agudo que suena a tu risa.
Hay algo que no se pierde,
¡buen día! hay pan para tostadas y mermelada casera,
hasta luego, besos Ma.
Hay algo, diría
esta vez que te escribo veo el cielo
por ejemplo, más claro.
Es mentira, si hay nubes, igual
puedo ver el cielo que tenga ganas de ver.
¿Hay apuro?
decime mamá, ¿tengo que llegar ahora a alguna parte?
¿tengo que olvidar algo? ¿es necesario?
¿tengo que perderlo?
¿hacer de cuenta que no amé nunca?
No sé,
a veces lo que extraño no es visible,
no hay una escena.
¿Es real entonces,
que no haya rastros?
¿La única forma de volver a amar es esa?
Lo que se pierde
es lo mismo que se devuelve.
Y podría no ser un sacrificio.
¿Estás cerca?, tu alma, digo, ¿tanto
como para verme?
¿para celebrar conmigo la posibilidad
de haber perdido lo que perdimos,
para ahora recibir esta vida?
Hay una mano, casi desconocida,
que podría tocarme.
Hay algo que no se pierde.




(Ph: Ángeles Peña)

miércoles, 12 de julio de 2017

Cuba

Te escribo
solo para decirte
que quisiera recordar, como vos
una isla.
La costa brillando, segura
mientras las canoas traen peces,
corales, algas, perlas,
amplias aletas de bichos del mar.
Una isla donde una niña
salta de una balsa al agua,
nada hasta la orilla
si quiere, si lo desea
o puede quedarse suspendida,
en ese quiebre del sol con el mar,
en la transparencia con el cielo.
Y no sé si pedí por eso,
pero te escribo
solo para decirte
que sus manos parecían de oro.
Y eran lentas
como cangrejos perdidos,
cangrejos que aún se mueven,
que no soltaron la vida.



(imagen A. Tarkovsky)

miércoles, 5 de julio de 2017

Constelación

A Cecilia Fanti

El camello muere sin su madre.
El mono nace y se apoya en su pecho
para aprender el ritmo del latido
y después, vive.
¿Supiste lo que dolía?
Una muerte no es más que un quiebre
en la matriz de una posible historia.
¿Supiste a quién seguir
o de dónde volver?
No hay un punto de retorno.
Mi amiga bordó para mí
una frase,
sé que el cosmos cuida a todos por igual,
en rojo y sobre un cielo negro de noche
en medio de estrellas.
La sangre traza un destino,
mitad luz, mitad sombra.